Un viaje en van

El 31 de enero empezaba mi experiencia en van por Cinque Terre, Italia, primero de todo tenía que coger un bus Ginebra-Milán a las 7 de la mañana, algo temprano para mi gusto y como era de esperar, casi lo pierdo, pero bueno después de 5 horas de trayecto conseguí llegar a Milán. En esta ciudad solo estuvimos medio día y nos dió tiempo a visitar las zonas más turísticas de la ciudad, comer, ver alguna tienda y sacar alguna foto. Después de ver la zona más concurrida por turistas nos dirigimos al East Market que nos habían recomendado, donde nos encontramos con un enorme espacio vintage. Es una parada obligatoria si te interesa la moda y la decoración.

Una vez dejamos atrás la ciudad de Milán cogimos rumbo hacia la costa. Nuestra primera parada sería La Spezia. Es la ciudad más cercana a estos cinco pueblecitos, no recomendamos dedicarle mucho tiempo, con dar una vuelta al centro de la ciudad te llegará para apreciar sus pequeñas calles y paseo marítimo. Además si te coincide que es viernes, podrás disfrutar del mercado a lo largo de la vía Garibaldi, en él encontrarás ropa, bolsos de cuero o zapatos y puedes conseguir buenas ofertas. Es un buen punto para empezar la ruta de Cinque-Terre, sobre todo si no quieres ir en coche por carreteras estrechas, ya que desde ella podrás coger el tren a cada uno de los pequeños pueblos vecinos. Nosotros seguimos nuestra ruta en la van, por esas estrechas carreteras pegadas al acantilado. Nos dirigimos primero a Riomaggiore, nuestra primera toma de contacto con estos encantadores pueblos. El segundo pueblecito que vimos sería

Manarola, también muy bonito y recomendado para ver el sunset desde las rocas. Eso sí, no te ilusiones si ves una heladería abierta, o te pasará como a nosotros que nos imaginábamos comiendo un helado cada vez que veíamos una, entrábamos y nos decían que no tenían helado en enero. Seguimos nuestra ruta con rumbo a Vernazza para ver si allí encontrábamos algún restaurante abierto, pero llegamos y aunque fuese un pueblo encantador, nos encontramos con todo desalojado.

Al día siguiente visitamos Corniglia, este pueblo fue de los pocos en el que vimos que había restaurantes abiertos y alguna tiendecita local en la calle principal, perfectas para comprar algún souvenir para llevar de recuerdo. Seguimos nuestra ruta hacia nuestro último destino, Monterosso al Mare, un pueblo también perfecto para darse un baño y disfrutar de cómo se esconde el sol por detrás de la costa. Además en este pueblo encontrarás una tienda local, Fabbrica d’Arte Monterosso, donde podrás comprar algún souvenir de cerámica original y local.

En cada pueblo al que íbamos buscábamos un helado o un plato de pasta. Queríamos probar uno de esos platos de pesto tan típicos de esta zona, pero en casi todos los pueblos nos encontramos con los restaurantes y bares cerrados o solo ofrecían algún tipo de sandwich. Éste es uno de los inconvenientes que tiene visitar Cinque-Terre en pleno invierno, pero por otro lado, podrás disfrutar de todos los pueblos sin estar rodeado de otros turistas. 

Para los tres días que estuvimos en la van sólo llevé una pequeña mochila, en ella metí unos vaqueros, una blusa, un top, mi neceser y una sudadera para dormir. Aparte de esto llevé otro outfit puesto, así que para tres días, aunque hiciese bastante frío, no tuve problema en llevar solo una mochila. Yo no tenía limitada la cantidad de equipaje, ya que no tenía que ir en avión, pero recomiendo no llevar ropa de más a una van, o sino a las pocas horas la tendrás llena de ropa y toda revuelta.

Espero que nuestro viaje en van por estos pueblos tan encantadores, te sirvan de ayuda por si estás planeando alguna escapada parecida o al propio Cinque-Terre y puedas disfrutar de las tiendas y mercados que visitamos.

MARÍA.

Deja un comentario

Comments (

0

)

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar